sábado, 31 de enero de 2015

Bienvenido 2015

Supongo que algunos de los gurus bloggers darían por finiquitado el mío ya que mi última entrada fue hace casi ¡tres meses! ¡cómo pasa el tiempo! Algunos otros ya ni siquiera se pasaran por aquí ya que cuando ves que un blog no se actualiza terminas por no insistir en volver a la cita, a mi también me ha pasado. Intentaremos que unos y otros vuelvan por aquí y a ver si los que hoy me leéis me ayudáis en ello. 
No conseguí llegar a desearos un feliz fin de año 2014, ni pude enviaros mis mejores deseos para este 2015 que ya avanza veloz hacia su segunda etapa. Hace poco un amigo me preguntaba hasta que fecha se puede felicitar el nuevo año y la verdad no tengo ni idea pero con los que no haya coincidido ¡feliz 2015!! Ahora nos quedan 11 maravillosos meses por delante en los que uno de mis objetivos será pasar, al menos, una vez al mes por este que he considera mi blog balcón y así nadie me pueda gritar aquella frase que tanto me gustaba de "no se me muera..."
Dejamos atrás un 2014 que en mi caso arrancó sus primeros días con una decisión que siempre podré recordar en esas historias melancólicas que no llevan a nada de "y si hubiera...", que continuó por momentos como una Marathon griega de acontecimientos, que allá por septiembre me presentó nuevos retos y decisiones y que finalizó casi pidiendo la hora pero con un podemos (sin coleta) por bandera. En ese trasiego de quehaceres también hubo momentos para disfrutar, siempre en buena compañía, de la buena música del loco argentino y de aquellos que en su día optaron por dar un pequeño salto mortal, de lecturas enriquecedoras, de la buena mesa en nuestros homenajes de barrio y sobre todo de descubrir como mis princesas crecen a un ritmo que asusta porque, en definitiva, ellas se han convertido en mi espejo.
¿Y en el coaching? ha sido un año con momentos emocionantes, nuevas experiencias, nuevos retos, nuevos deportes, aprendizajes y desaprendizajes, de romper barreras y seguir enfrentándome a mis miedos, de admirar cada día más a las personas que me rodean y a esas nuevas que van apareciendo en el camino, de comprobar como con pasión las cosas salen mejor, que con pasión se disfruta de todo mucho y que además te trae recompensas. También de momento de dudas, de tristezas pasajeras, de fracasos constructivos y de ponerse las pilas. Y así arrancamos este 2015, con las pilas a tope, con ganas de seguir aprendiendo y creciendo. ¡¡¡Vamos a por ello!!!

domingo, 2 de noviembre de 2014

El último impulso

José Juan Agudo (@josejuanagudo ) fue uno de los expertos del curso de coaching deportivo que realicé en Valencia el pasado mes de julio. Concretamente fue el experto que dirigió el módulo de outdoor training para trabajar el coaching de equipos y que resultó una experiencia fantástica. José Juan Agudo, que trabaja con el @GrupoAtman es una de esas personas a las que percibes en los ojos que tiene vida, que lo que te cuenta lo vive, una de esas personas que desprenden coherencia cuando hablan.
Al final de la jornada, a la hora de las valoraciones y los aprendizajes, Jose Juan nos contó la teoría del último impulso que tiene mucho de sentido común y que veréis como probablemente os ha pasado en alguna ocasión. Os contaré esta teoría del impulso final desde el aprendizaje que supuso para mi. 
La teoría del último impulso hace referencia a ese último momento en el que queremos hacer algo y nos entran las dudas, los miedos, los temores, el "no lo voy a hacer", etc. En ese momento hay 3 factores que nos llevan a dar ese último impulso:
  1. Que en el algún momento hemos estado en esa misma situación y la hemos superado: casi todos hemos pasado por situaciones nuevas, retos nuevos, que en algún momento nos han generado dudas pero que al final las hemos superado, las hemos solventado y hemos seguido adelante.
  2. Los motivos que nos han llevado hasta allí: cuando hablamos de motivación nos solemos confundir con las ganas de hacer algo y sin embargo la motivación es la razón, los motivos por los que quieres hacer algo, por lo que te quieres mover, para qué lo que quieres conseguir. Sí esos motivos son tan fuertes como creemos no dejaran que no sigamos adelante, es ahí donde nos debemos apoyar ya que generalmente esa motivación es nuestra principal razón de estar allí.
  3. El peaje que sería no hacerlo: en mi opinión, aunque sin los otros dos factores la teoría estaría incompleta, este es el factor más determinante. El peaje que pagas cuando has llegado hasta el borde, has preparado todo para hacerlo y, finalmente, te das la media vuelta y no te atreves a hacerlo, es terrible en cualquier situación: no atreverte a preguntar en una charla, no salir voluntario en algún ejercicio que te apetece, no responder a una pregunta que crees saber, no presentar una idea que crees buena en tu trabajo, no probar cualquier actividad que te apetece, etc. Tras todo ello el coste que pagas es demoledor. Te da vueltas y vueltas en la cabeza hasta que no vuelves a la misma situación y lo superas.
La imagen de este post es del bosque donde realizamos el outdoor. Tuvimos que realizar diferentes pruebas compitiendo en dos equipos (tengo que reconocer que mi equipo era magnifico) entre las que estaba subir, con una serie de normas, hasta la plataforma que se aprecia en el árbol y saltar desde allí con la sujeción de una cuerda, contando el tiempo hasta que el último integrante del equipo saltase. Las alturas y yo no somos muy amigos pero mirando desde abajo y guiado por la pasión que tenía mi equipo no me generó ninguna duda que podría saltar desde la plataforma...hasta que llegué arriba y vi la altura. En ese momento me entraron todas las dudas y miedos del mundo. Ahí apareció la teoría del último impulso: había estado en otras situaciones así (por ejemplo cuando saltábamos del muro que está en el Tenis de San Sebastián al agua) había ido hasta Valencia para aprender, para salir de mi zona de confort, para descubrir nuevas situaciones y, por último, si no saltaba no iba a poder dejar de pensar en ello durante muchísimo tiempo. Hoy, cuando recuerdo la sensación, todavía me entra un cosquilleo por las piernas pero ahí estuvieron los factores de esta teoría para ayudarme a dar ese último impulso.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Reflexiones de septiembre

Parece que cada septiembre los adultos también arrancamos un nuevo curso adaptándonos al ciclo escolar, momento que aprovechamos para tranquilizar nuestras conciencias y prometernos que nos reiniciamos, que a partir de ahora es el momento de enfrentarnos a nuestros miedos y comenzar a trabajar en pos de esas metas que dibujamos una y otra vez en nuestras cabezas. Algunas personas serán constantes, tenaces, y lograrán llegar o, al menos, actuar y otras en cambio el próximo septiembre volverán hacerse las mismas promesas de todos los años.
Mi vuelta ha sido intensa, dura podría decir, con nuevos retos sobre la mesa, con nuevas ilusiones compartidas con unos cuantos deportistas (cada vez más) pero también con nuevos miedos y dudas, personales y profesionales, a los que enfrentarme. En este sentido me ha ayudado recordar lo que  Javier Iriondo escribía en su libro Un lugar llamado destino"cuando emprendemos nuevos retos que suponen un desafío, éstos nos provocan dudas y miedos que tendremos que afrontar. Y eso nos obliga a crecer. Es dificil sentir ese progreso cuando hacemos siempre lo mismo y no tenemos nuevos retos que nos saquen de nuestra conocida y segura rutina" 
Creo que en alguna ocasión he contado que no fui un estudiante brillante al menos hasta que encontré lo que me gustaba, lo que me apasiona: una mezcla de creer en las personas (a mi manera) , en las empresas / empresarios y en el deporte. Esa mezcla me llevo al mundo de los Recursos Humanos y de ahí al mundo del coaching: mis profesiones, mis pasiones a las que he dedicado prácticamente más de una dedada en formación, aprendizajes, practicas, trabajos pero las, sobre todo, he vivido.  
Desde el año 2010 aproximadamente, llevo trabajando(me) con una filosofía de vida profesional muy ligada al coaching. Creo en ello. E incluso aunque no obtuviera resultados creería en ello, si bien creo que eso no es posible no obtener resultados cuando tu listón eres tú mismo, cuando tu rival eres tu mismo, cuando tu mejor versión está en crecer tu mismo.
Todo esto me está llevando a momentos de gran satisfacción. Hoy, por fin, he podido agradecer a una persona que recomendó mis servicios como coach deportivo sin conocerme. Me ha dado la enhorabuena por el trabajo que hemos hecho en los procesos de coaching con una serie de deportistas. Gracias de nuevo Iñigo. Hoy también he dado un paso en mi carrera profesional dentro de los Recursos Humanos. Solo es una llegada, ahora toca remar, pero ese punto de inicio también tiene su aquel.  Hoy me acuerdo de muchas cosas, de muchas personas.
Hoy reflexiono y me doy cuenta que estamos en septiembre. Un nuevo curso. Nuevas metas. Nuevos miedos que superar. Para mi, esto es vivir.

domingo, 27 de julio de 2014

Experto en Coaching Deportivo-Ciclo 2. Florida Universitaria (Valencia)

San Sebastián, 23.30 de la noche. Agotado pero con las batería muy cargada. Acabo de regresar de una semana intensa de formación (información y práctica) pero sobre todo de un gran aprendizaje personal y profesional. Ha sido una semana exigente personal, física y mentalmente
Ha sido un curso para volver a comprobar que los prejuicios son muy limitantes y que hay algo especial en los deportistas de alto rendimiento  (gran futbolista y mejor persona: Javier Farinos) Para confrontar la base de mis procesos de Coaching. Un curso con transiciones desde la zona de confort a la de aprendizaje y algún paseo por la zona del pánico (subido a un árbol las cosas se ven de manera diferente) Un curso para sentir cómo funcionan los equipos cuando son “COMPLICES” y de querer viajar el mayor tiempo posible en el “tren azul“. Que cada liderazgo tiene su momento pero que el liderazgo autoritario no va conmigo (lo siento Alberto jeje) De descubrir que no soy el único que considera que el libro de Goleman es un poco “ladrillo” (como decía el amigo Pedro) y que la inteligencia emocional se puede explicar de manera mucho más amena. Que, en ocasiones, es bueno ponerse el traje de faena y salir a torear para sentirnos más cercanos de nuestro coachee. Que por muchas herramientas que conozcamos lo importante es saber usarlas y que las personas te pueden mostrar como los mandalas aplicados al Coaching pueden ser una hermosa herramienta (gracias Laura). Y, sobre todo, para confiar en que yo soy mi mejor herramienta como coach.
Gracias por el aprendizaje de los maestros que han aparecido: David Llopis, José Juan Agudo, Manolo Coloma, Joaquín Dosil, Oscar del Río, David Blay, Juan Fernando Bou, Patricia Ramírez y María Ruiz de Oña
Y muchísimas gracias por todo a los alumnos que han demostrado estar preparados: Alberto, Alexia, Aurora, Claudio, David, Diego, Esmeralda, Javier, José, Juan, Laura, Pedro, Noelia y Víctor ¡Qué gran equipo!

Y como hemos visto también en el curso, las vías que hoy en día tenemos para agradecer las cosas y difundir la pasión por lo que sentimos son muy poderosas y aprovecho mi blog para dar este pequeño feedback. 

lunes, 2 de junio de 2014

Vanguardia y riesgo

Con esa firma, "Vanguardia y riesgo", finalizaba ayer la entrevista con Risto Mejido que protagonizó el chef "Dabiz" Muñoz en el programa "Viajando con Chester".
Reconozco que no conocía a David Muñoz hasta que el año pasado le otorgaron a su restaurante Diverxo su tercera estrella Michelin. A partir de ahí le vi en diferentes medios pero sin prestar mucha atención a sus comentarios. Ayer, por casualidad, puse el canal "Cuatro" y nada más oír como hablaba me enganchó. Por logística de casa he tenido que ver la entrevista grabada esta mañana y no puedo más que decir que me ha encantado. 
Las personas que hablan con esa vitalidad, con esa pasión sobre lo que hacen son los verdaderos referentes de la sociedad. Tal vez pensareis que exagero pero David, con sus virtudes y sus defectos, que estoy seguro los tiene, con esa imagen de revolucionario y transgresor (o la que le queremos colgar) derrama cantidades ingentes de sentido común, cordura y coherencia. Toca muchas de las claves que necesitan las personas para lograr desarrollarse personalmente y para lograr sus metas.
Habla de emprendizaje, sin complejos,  (como parece que hay que tener hoy en día por decir que eres emprendedor) habla en plural siendo muy consciente que gestiona un equipo sin el que no podría conseguir sus objetivos, habla de la humildad desde la seguridad en uno mismo (muchos confunden la seguridad en uno mismo con la soberbia) y, sobre todo, me encanta cuando habla de perseverancia y de responsabilidad. Asegura que no conoce a nadie que habiendo perseverado lo suficiente no haya conseguido lo que se ha propuesto (Recordar que la perseverancia, la constancia, es el primer motivo por el que la gente no consigue sus objetivos) Casualidad, David también es runner, lo que tiene ese paralelismo entre la vida y el running. Y habla de responsabilidad personal: "esto de sentarse a llorar por la crisis y los malos tiempos no mola, no nos lleva a ningún sitio, hay que buscar soluciones y la solución empieza por uno mismo" Como añade después, si tú no crees que puedes salir de donde estas y dar el siguiente paso ¿vas a pedirle al de al lado que crea en ti? Eso no funciona. 
Olé tus huevos Dabiz, ya iba siendo hora que alguien también sacará la bandera de la responsabilidad personal. La entrevista ha sido un curso comprimido de muchas de las cosas que necesitamos: pasión, sacrificio, esfuerzo, tenacidad, coherencia, honestidad, liderazgo, humildad... Supongo que muchos, como somos muy de ese rollo, le sacará peros pero para mi "Dabiz" ha sido todo un descubrimiento.  ¡Gracias fenómeno!
P.D: un nuevo reto para este 2014, poder comer un día en Diverxo.

domingo, 4 de mayo de 2014

De mis recuerdos al Cholismo

En el fútbol siempre he sido más seguidor de jugadores que de equipos lo que me ha llevado a admirar tanto a jugadores de la Real Sociedad, como Carlos Xavier, del Real Madrid, como Fernando Redondo, o del Barça, como Pep Guardiola. Puede parecer contradictorio pero en mi opinión es cuestión de gusto, de apreciar lo bueno por encima de una camiseta. Recuerdo que de los primeros jugadores que admiré, con 11 años aproximadamente, fue un jugador brasileño del Atlético de Madrid: Baltazar. Era un delantero centro que primero militó en el Celta de Vigo y que luego le fichó el Atletico de los inicios del "Gil-ismo". Me pedí su camiseta y le puso el número 9. Creo que no habría más camisetas del Atlético en todo San Sebastián pero yo la llevaba orgulloso a pesar de bromas y demás comentarios. Aquel Atlético no era un equipo campeón, criterio para ver como crece la población de camisetas de un equipo, todo lo contrario, pero a mi me gustaba, yo me sentía identificado con su juego, con su personalidad.
Este pensamiento me vino ayer al ver a dos chavales con camisetas del Atlético de Madrid que ahora sí es más campeón que en los años de mi pasado, factor que puede hacer a los jóvenes acercarse a ese equipo. De aquí pasé a pensar en el termino acuñado como el"cholismo" (filosofía del Cholo Simeone) Personalmente, el Cholo Simeone nunca me ha pareció un personaje simpático, sus formas de jugador siempre me alejaban de admirarlo, más allá de reconocer que era un jugador que se dejaba todo en el campo, hasta en ocasiones, demasiado. Ahora bien lo que ha hecho, y está haciendo, como entrenador con el Atlético de Madrid es digno de admiración. No voy a entrar en debates tácticos, de gusto o de tipo de fútbol. Es un tema de liderazgo, de creer en una filosofía, en una idea, en creer para ver, en que trabajando llegan los resultados, en el que el esfuerzo no es negociable, en que se puede soñar con lo máximo pero paso a paso, partido a partido, trabajo, trabajo y trabajo, la fuerza del bloque, del equipo... O lo sigues o no pero ese es el camino.  Ahí, está demostrado que el Cholo es un experto.  Aquí me gusta mucho más que como jugador. 
Personalmente, me atraen más otros discursos, otros estilos, pero sería de necios no reconocer el valor de este ejemplo. Aprendamos de ello. 

lunes, 21 de abril de 2014

Gracias Gabo

Aunque este blog tuvo una raíz en sus inicios y ha ido evolucionando paralelamente a mi especialización en el coaching deportivo no podía dejar pasar la oportunidad de dar las gracias a Gabriel García Márquez, ese gran maestro que nos acaba de dejar.
Principalmente gracias por hacer crecer en mi el amor por la lectura. Desde que recuerdo siempre me gusto leer pero comencé a entender y apreciar la lectura con un libro marrón de tapa dura que rescaté de las típicas colecciones de libros que, en ocasiones, servían para adornar los muebles. Allí, en aquel libro sin indicios, conocí a Santiago Nasar y la "Crónica de una muerte anunciada" comenzando mi enamoramiento por la escritura de Gabo. Posteriormente pasé por el desvelo nocturno con "El amor en los tiempos del cólera" (primer libro que regalé a mi mujer), el deseo de haber nacido en Mancondo y ser un Buendia con "Cien años de soledad", la lectura repetida de los "12 cuentos peregrinos" o ser un putero triste que encuentra el amor al filo de la muerte "Memorias de mis putas tristes". Tantos viajes imaginarios a los que Gabriel Garcia Márquez me trasladó, tantas noches sin poder apagar la luz por quedarme un poquito más en esos mundos, tanta felicidad en aquellas palabras...
Se sabía que Gabo estaba malito pero al escuchar la noticia de su muerte me invadió una extraña pena bañada en melancolía. Luego me recuperé leyendo tantas cosas bonitas que la gente escribía en las redes, ¡qué mejor que dejarnos con todas esas sensaciones! ¡qué mejor que partir hacia otros lares sabiendo que aquí muchos siempre le recordaremos! Gabo, te aseguró que mis hijas sabrán de ti.
Descansa amigo. Un agradecido lector.